La Paradoja Absolutista en el Argumento de Zuleta

En su ensayo Sobre la Lectura, Estanislao Zuleta propone una concepción exigente y profundamente valiosa sobre la lectura, entendida no como una actividad pasiva de recepción de información, sino como un ejercicio activo de pensamiento e interpretación en el que como lectores debemos enfrentarnos a la dificultad del texto, reconstruir su significado para poder entenderlo. Zuleta nos advierte, con justa razón, sobre el peligro de permitir que nuestra “ideología dominante” sesgue el encuentro con la obra. Sin embargo, resulta fascinante y hasta irónico observar cómo, en su afán por liberarnos de los absolutismos del lenguaje, el autor termina sucumbiendo a uno propio.

Con la cita de Nietzsche “No nos liberaremos de Dios mientras mantengamos nuestra fe ingenua en el lenguaje”, Zuleta sostiene que la gramática nos mantiene cautivos en una estructura teológica. Argumenta que tendemos a imponer un “sujeto” a cada acción, como en la expresión “el viento sopla”, donde se inventa una sujeto para acompañar la acción cuando el viento solo es una corriente y no sopla. Hasta aquí, su análisis lingüístico está bien. No obstante, Zuleta cruza una frontera peligrosa al sentenciar que “Dios es la contaminación ideológica del lenguaje”. Al hacer esta afirmación, el autor no solo describe un fenómeno, sino que emite un juicio totalizante; al intentar hablar sobre un problema teológico de suposición en la gramática, termina entronizando una nueva verdad incuestionable.

No estoy en contra de su idea, estoy en contra de la manera en la que lo ejemplifica, ya que su argumento al generalizar que Dios nos mantiene presos de la gramática corre el riesgo de convertirse en un nuevo absoluto. El ensayo critica con acierto las certezas incuestionadas y las interpretaciones automáticas impuestas por la cultura dominante; no obstante, el autor está sustituyendo un sistema de creencias del lenguaje por otro igual de totalizante que contradice su argumento. Si toda comprensión está medida por el lenguaje y por las estructuras culturales, entonces también las afirmaciones del propio autor estarían atravesadas por esas mismas limitaciones, lo que abre la pregunta sobre hasta qué punto es posible escapar de los marcos interpretativos que cuestionan.

A pesar de esta contradicción teórica, el argumento de Zuleta no pierde su vigencia ni su relevancia vital. Sin embargo, es necesario señalar que este ejemplo específico traiciona la esencia de su ensayo: un texto que nos invita a dudar de todo absolutismo no debería permitirse el lujo de construir uno propio para sostener su premisa.


Una crítica de Samantha Jurado al ensayo Sobre la lectura de Estanislao Zuleta